Menu CULIBLANCO por FRANCISCO NIETO

viernes, 8 de abril de 2016

La EXPERIENCIA y veterania es sabiduría


¿EXPERIENCIA?

Al llegar a sus 50 años,  una mujer decide rejuvenecerse con una  operación de cirugía plástica en la  cara.

Se gasta 15.000 €, y se  queda asombrada al ver los resultados. 

Tras el alta, al emprender  el regreso a casa, se detiene en  un puesto de venta de periódicos, para  comprar una revista.

Antes de irse, le dice al  vendedor: 

- "Espero que no se  moleste si le pregunto algo, …

… ¿cuántos años cree que tengo?"

- "Alrededor de 32“-, responde  el hombre.

- "¡No! Exactamente tengo  50", contesta muy feliz la mujer. 

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Poco después entra en un  bar y le hace la misma pregunta  a la camarera.

La chica le contesta: 
- "Yo diría que alrededor de 29."

La mujer le responde, con  una amplia sonrisa: 
- "No, tengo 50."

La mujer se siente genial,  rejuvenecida, nueva.

Se detiene en una farmacia.  Va al mostrador a pedir unos caramelos  de menta y le pregunta al dependiente  lo mismo.

El dependiente le contesta: 
- "Oh, yo te echaría 30 años."

Orgullosamente, ella le replica: 
- "¡Tengo 50, pero muchas gracias!"

Ya en la parada del autobús  que la llevará a su casa, le hace  
la misma pregunta a un viejito de aspecto inofensivo, que también espera.

Y él le dice: 
- "Señorita, yo ya tengo 78 años y mi visión es muy pobre. …

“… Sin embargo, cuando yo era joven, tenía un método infalible para averiguar la edad de una mujer …”

“… Tal vez le parezca muy atrevido, pero debería dejarme meter las manos en su sujetador …”
  
“… Sólo de esa manera, y de ninguna otra, podré decirle EXACTAMENTE  
cuántos años tiene usted".

La mujer observa en silencio  al anciano, en la calle vacía.

Hasta que no puede más con  la curiosidad.

Ya sabéis como son las mujeres…

Y, sin pensárselo más, le  dice al anciano:

- "¡Qué diablos! ¡A ver,  aplique su método!".

El anciano coloca sus manos  bajo la blusa de ella, y empieza  a  
palpar muy despacio y suavemente.

Levanta cada pecho y, delicadamente,  aprieta los pezones, varias veces.

Ajusta un pecho con el otro  y los frota entre sí.

Después de unos cinco minutos  de todo esto, ella dice: 
- “Ya está bien, ya está bien... ¿cuántos años tengo?"

Él da un último apretón a las tetas, saca las manos y le dice:  
- “Señorita, usted tiene 50 años".

Muy sorprendida, la mujer contesta: 
- “És realmente increíble, ¿cómo  
lo hizo para saberlo?"

El anciano responde: 
- "¿Me promete que no se enfadará …?”

- "Se lo prometo“-, dice  ella.

- “¡Yo estaba detrás de  usted en el bar!!!"